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Foto extraída de Elperiódico, propiedad de Felix Acajabón

La sociedad civil en Guatemala ha estado promoviendo apoyo al Tribunal Supremo Electoral, por un tema preocupante sobre las próximas elecciones . La amenaza de hacer la petición de antejuicio a  los Magistrados del Tribunal Supremo Electoral.Siendo una acción que mina la institucionalidad del sistema y que pone en peligro a las autoridades que están actuando  con honorabilidad y conformidad a la ley, el proceso no rindió los frutos esperados por algunos actores del sistema que quieren seguir evadiendo la ley y quedar impunes.

Es necesario discutir y exigir como ciudadanos, varios temas en materia electoral. El sistema, regido por la Ley Electoral y de Partidos Políticos, es el que debería funcionar como filtro de selección para garantizar que las mejores personas, con legitimidad proveniente de los ciudadanos, estén a cargo de puestos importantes en el sector público. Sin embargo, el filtro parece que funciona a la inversa. En este caso donde el sistema no funciona, es a través de la participación ciudadana que se nos presenta una solución.

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Imagen extraída de Pinterest

La participación de los jóvenes es importante dentro del sistema, debemos aprovechar espacios que históricamente se negaron previo a la instauración de la democracia en Guatemala. Sin embargo, en la sección Política y Participación de la Encuesta Nacional de la Juventud , realizada en el 2011 por la Secretaría Ejecutiva del Servicio Cívico, el Consejo Nacional de la Juventud y el Instituto Nacional de Estadística, se detalla que instituciones como los Partidos Políticos, el Congreso, el Gobierno y los sindicatos son las que tienen menor credibilidad ante los jóvenes (ENJUVE, 140).

Además, los resultados de la Encuesta en este capítulo detallan que:

“Para un país donde la democracia es el sistema de gobierno que han heredado los jóvenes, el visualizar las instituciones políticas como las menos confiables constituye un obstáculo muy grande para el cambio social, ya que son justamente los jóvenes los que tendrían la fuerza y el empuje para obligar a operar cambios en el ámbito político, tal como ha ocurrido en otras sociedades como Estados Unidos y México.”     (ENJUVE, 147).

Los jóvenes si tenemos peso para exigir y promover un cambio acertado por parte del Estado, el padrón electoral está conformado por casi 50% de jóvenes. Pero no sólo el padrón, el país en general es un país joven como lo indica la distribución de los grupos etarios en la pirámide elaborada por Cepal.

 

 

¿Qué podemos hacer los jóvenes entonces? Nos hablan de democracia, de participación, de instituciones y liderazgo, pero aún así es un tema muy ambiguo. Es necesario definir qué tipo de participación se puede ejercer, en primer lugar podría ser desde la vía de involucramiento en el sector público, pero ya vimos que son instituciones que no tienen credibilidad ante los jóvenes.

En segundo lugar, la participación se puede hacer por otros canales desde la sociedad civil o incluso desde una esfera ciudadana que no implique formar parte de una organización. ¿Cómo es esto posible? Porque hay herramientas hoy en día que podemos utilizar para reducir esa brecha que existe entre información, espacios de participación y la ciudadanía. Mecanismos como las Tecnologías de la Información y Comunicación, que son el medio y no el fin, para estar más informados a menor costo y para coordinar espacios de participación e incidencia.

El primer paso de la juventud es vencer la apatía al sistema e involucrarse, pero no sólo empadronándose o votando, si no haciéndolo informado y consiente de la propuesta que se elige, para después poder fiscalizar las promesas que los candidatos han hecho durante este año electoral, donde cada quien parece tener la solución a todos nuestros males.

Además, la juventud en sí debe cultivarse, tanto académica como culturalmente, para poder dejar atrás el bagaje de malas costumbres que ha colmado el sistema de corrupción y malas prácticas.

 

 

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