¿Qué implicaciones tendría para el sistema político conocer que diputados se van a cambiar de partido antes que lo hagan público? o ¿Qué pasaría si fuera posible ver en una misma gráfica los temas para los cuales los diputados se ponen fácilmente de acuerdo? ¿Qué encontraríamos? ¿Se ponen de acuerdo sólo cuando hay una repartición de intereses económicos y judiciales?

El año pasado comprobamos a través de la elección de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, que la dinámica en el Congreso muchas veces se fundamenta en los intereses propios de cada actor y no en representar a sus electores. El parámetro de medición para aprobar o no a una iniciativa, está alineado a las necesidades individuales del diputado y no tanto a la tarea representativa designada al mismo. Esto es una grave represalia a las condiciones representativas de la democracia.

Según el Índice de Desarrollo Democrático en América Latina, elaborado por la Fundación Konrad Adenauer y Polilat.com, Guatemala en el año 2014 tuvo la puntuación más baja a nivel regional y presentó descensos en todas las variables que se midieron. Por lo tanto, podemos argumentar que el sistema tiene varios problemas de representatividad, entre otros.

Casos como la pasada elección de magistrados conducen a todos los ciudadanos, a formularse muchas interrogantes sobre la forma en que se desenvuelve la dinámica legislativa. Tenemos nociones sobre lo que diputados hacen pero una noción, no nos permite formular argumentos. Sabemos que la mayoría de diputados serán tránsfugas, negociarán su voto y probablemente no considerarán nuestros intereses. Así que la frustración nos conduce a hacer algo, o a la total desafección.

Por muchos años, funcionarios públicos que no han actuado bajo la legalidad que su caso requiere, han quedado impunes. La misma falta de información sobre si hacen su trabajo o cómo lo hacen, reduce la capacidad de la ciudadanía para exigir un proceso de rendición de cuentas. Es en los datos donde radica el empoderamiento ciudadano, con información verificada sobre lo qué hacen nuestros funcionarios, tenemos más capacidad de difundir argumentos y análisis, que nos permitan expresar repudio o conformidad ante sus acciones.

En el caso del Congreso, no existe una base de datos ordenada y reutilizable con información sobre los candidatos que elegimos o la forma en que votan. Antes del uso del tablero electrónico, el formato de los votos era todavía papel y tinta. Hoy en día hemos avanzado, relativamente, en ese tema pero aun así es difícil conocer la información del Congreso.

Es por ello que conocer propuestas como la de Javier Brolo, investigador de ASIES, es un buen ejemplo de cómo los datos abiertos pueden contribuir a la participación ciudadana y a los procesos de rendición de cuentas. En su blog Investigando Política en Guatemala el investigador ha escrito una entrada sobre el Comportamiento legislativo en Guatemala según registros de votación  y en ella describe como a partir de la base de datos que se desarrolló, se ha podido llegar a algunas conclusiones sobre el comportamiento en el Congreso.

TableroCongresoEsta contribución es valiosa, ya que recaba información que al descargarla de la página del Congreso nos tomaría días, mientras que en esa base de datos toma unos minutos. Todos tienen acceso a la base de datos y entre más personas utilicen la información, ¡Mejor!

Esta base de datos nos permite analizar los patrones sistemáticos que hay en el Congreso, qué diputados están próximos a cambiarse de cambiarse de partido, dinámicas de patrimonialismo, cohesión en el congreso, dispersión, ideologías y sobre todo cuando se alcanzan acuerdos y si estos fortalecen la institucionalidad del Congreso.

Hay muchas posibilidades para utilizar los datos aquí presentados, los cuales considero se adaptan al movimiento Open Data y lo que busca a nivel mundial. Javier Brolo nos presenta una base de datos, con muchas posibilidades en un formato de descarga más adecuado, ahora el siguiente paso será convertir esos datos en el respaldo de hipótesis que puedan surgir sobre el trabajo de los diputados y que en un futuro puedan construir un sólido respaldo a búsqueda de rendición de cuentas por parte de los ciudadanos.

Por lo mismo, este artículo es una invitación a cualquier profesional: abogados, periodistas, analistas políticos, investigadores, economistas y demás, a que utilicen los datos, propaguen las ideas y hagan de este esfuerzo una posibilidad de contribuir a mejorar la auditoría social.

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