En el país de la eterna primavera se está viviendo una época de floreciente participación ciudadana. Ver la arrogancia, cinismo, falta de honorabilidad, clientelismo y nula vergüenza en nuestros dirigentes ha causado tal indignación, que se han producido exigencias contundentes desde la ciudadanía.

Para entender el camino que hay tomar, en esta nueva época, debemos preguntarnos ¿Cómo la participación ciudadana está cambiando el país?

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Foto: Archivo Red Ciudadana

En primer lugar, hay un cambio en el orden de las cosas y en el status quo. Es la ciudadanía activa, quien dicta ahora el camino a la institucionalidad y quien funciona como un contra peso a todas esas acciones que han quedado impunes de parte de los funcionarios. El orden ha cambiado, por que se ha demostrado que si los ciudadanos se informan sobre el mal actuar de un funcionario, pueden y van a exigir justicia. Lo más preocupante de la corrupción en el país, es que es de naturaleza sistémica, arraigada en nuestra cotidianeidad: “Este político roba pero hace” , los movimientos actuales nos demuestran que ahora hay cero tolerancia a la corrupción y ahí radica el inicio de la lucha.

La unidad, es otro factor que está cambiando el país, a pesar de que es un reto bastante grande mantener cohesión y un objetivo en común, la situación de impunidad da cabida a que se demanden reformas que nos benefician a todos, no importando la agenda o los intereses sectoriales. Sólo una participación mayoritaria, que no este relegada a minorías, puede propiciar esas reformas puntuales que el sistema necesita.

Somos los ciudadanos, en apoyo con la CICIG, quienes estamos ejerciendo funciones que el mismo sistema político a través de las distintas instituciones debería ejecutar. Es ahí donde radica la debilidad el sistema que debemos apuntar a reformar. Las instituciones deben impedir la llegada al poder de malos funcionarios y generar los mecanismos para castigar y sacar al que actúe sin honorabilidad.

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Foto: Archivo Red Ciudadana

No es una tarea fácil, pero nos corresponde a todos organizarnos para impulsar reformas que no permitan que desemboquemos en está situación nuevamente. La participación ciudadana debe organizarse con vehículos políticos, herramientas de información y de participación, que permitan la discusión de las reformas, estrategias y acciones necesarias, para luego ejecutarlas con un respaldo institucional. El reto está en nosotros, que ahora tenemos que ser vigilantes, propositivos, expresivos y tenemos que discutir qué es lo mejor para que el sistema ya no permita que funcionarios de esta índole, puedan saquear al país a su antojo y quedar impunes.

Considerando que el cambio ya inició y el orden de las cosas es distinto ahora en Guatemala, debemos tomar en cuenta las acciones que como ciudadanos podemos hacer para potenciar el movimiento. Informarnos, debatir y discutir propuestas, ser tolerantes, ver la reforma como un proceso paulatino y que toma tiempo, hacernos escuchar y expresarnos respecto a lo que creemos correcto. Aunque puede sonar más fácil decirlo que hacerlo, la alternativa está en buscar las herramientas que la sociedad civil genere para que podamos llevar a cabo todas estas acciones.

Si bien esto apenas está empezando, necesitamos estar mejor informados y con todas las herramientas posibles. Esto nos permitirá hacer que nuestro sistema se vuelva un filtro eficiente de funcionarios y que se aplique justicia a quienes les faltan tanto los escrúpulos, que no temen jugar con la necesidad de las personas.

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